Una importante convocatoria deportiva y social se vivió el viernes 27 a las 20:30 horas en el Hotel Austral de la ciudad de Dos de Mayo, donde el excampeón mundial de boxeo Sergio “Maravilla” Martínez —campeón mundial en nueve oportunidades a lo largo de su carrera profesional— protagonizó una extensa clínica deportiva y charla motivacional destinada a jóvenes, deportistas amateurs, entrenadores y público en general. Entre los asistentes se encontraban el presidente del Concejo Deliberante, Roberto Genesini, y el concejal y exintendente José Luis Garay, entre otras autoridades y referentes locales.
El evento, que combinó capacitación técnica, entrenamiento práctico y exposición motivacional, se extendió durante varias horas y abordó no solo aspectos vinculados al boxeo profesional, sino también reflexiones profundas sobre la vida, la disciplina, la salud física y la construcción de objetivos personales.
La organización estuvo a cargo del exboxeador Julio Abel González, quien estuvo acompañado por su familia, y contó con la colaboración de Armando García. La cobertura periodística fue realizada por Dos de Mayo Noticias, que transmitió en vivo el encuentro a través de sus plataformas de Facebook e Instagram.
Participaron aproximadamente 30 jóvenes en la masterclass técnica desarrollada durante la jornada. Durante 57 minutos, los chicos realizaron ejercicios prácticos bajo la supervisión directa del campeón, quien corrigió posturas, enseñó desplazamientos, explicó conceptos defensivos y trabajó técnicas específicas de combate en tiempo real, interactuando permanentemente con los participantes.
Defensa, inteligencia y vida después del deporte
Uno de los ejes centrales de la jornada estuvo relacionado con la importancia del cuidado físico dentro del boxeo. Martínez insistió reiteradamente en que el éxito deportivo no puede medirse únicamente por la capacidad de golpear, sino principalmente por la inteligencia para evitar el daño.
En ese sentido, desarrolló ante los presentes una explicación que trascendió lo estrictamente deportivo:
“Imagínense que todos ustedes llegan a ser campeones del mundo. Se retiran a los 40 años invictos, con dinero, con todo resuelto. Ahora viene la pregunta más importante: ¿hasta qué edad pensás seguir viviendo? Porque hay muchos que viven como si la vida se fuese a terminar la semana que viene. Y después te quedan cuarenta años más por delante. Si recibiste golpes innecesarios en la cabeza, esos años los vas a vivir mal. Por eso lo primero que tenemos que tener claro es que no nos peguen. Ya voy a encontrar la manera de pegar yo, pero primero tengo que cuidar mi vida”.
El campeón explicó que, a diferencia de otros deportes, en el boxeo “los goles te los hacen en la cara”, por lo que insistió en construir una mentalidad estratégica basada en la defensa y el control emocional del combate.
El camino al título mundial: hambre, sacrificio y perseverancia
El momento más conmovedor del encuentro llegó cuando Martínez repasó su historia personal antes de convertirse en campeón del mundo. Lejos del glamour asociado al éxito internacional, el púgil relató con crudeza las condiciones en las que vivió durante sus primeros años en Europa.
“Yo empecé a boxear a los 20 años y me propuse en diez años tener un título mundial. Pero en ese camino pasan muchas cosas. A los seis o siete años de haber empezado me fui a vivir afuera con una mano atrás y una mano adelante. No tenía nada. Me fui a buscar trabajo, un gimnasio, me fui a buscar la vida porque en casa no había para comer”.
Ante un público que permanecía en absoluto silencio, continuó describiendo uno de los períodos más difíciles de su carrera:
“Me acuerdo que cuando llegó el llamado para mi primera pelea mundialista hacía dos meses y medio que tenía para comer solo una lata de atún por día. La cortaba en cuatro pedacitos y comía un triangulito a la mañana, otro al mediodía, otro a la tarde y otro a la noche para que alcanzara. Después me quedaba sin comida. Tuve que ir a Cáritas para poder comer. Esa era mi realidad cuando me dijeron que iba a pelear por un título del mundo”.
El relato generó una fuerte reacción emocional entre los asistentes, especialmente entre jóvenes deportistas que escuchaban atentamente cada experiencia.
El sueño propio como motor de vida
Durante su exposición, Martínez remarcó que el éxito no depende exclusivamente del talento, sino de la convicción personal y la persistencia frente a la adversidad.
“No pierdan el tiempo, porque la vida pasa así. Todos conocemos a alguien que era un crack jugando al fútbol o boxeando y nunca hizo nada porque dejó pasar el tiempo. Hay que pelear por el propio sueño. Mi vida era dura, era una vida de mierda muchas veces, compartiendo departamentos, sin comida, pasando frío. Pero era mi vida y era mi sueño. Y yo peleaba por mis sueños, no por los sueños de nadie más”.
El ex campeón insistió en que cada persona posee capacidades aún no descubiertas:
“Capaz que acá tenemos al mejor deportista del planeta, o al mejor matemático, o al mejor artista y todavía no lo sabemos. El mundo gigante está dentro de ustedes. Lo único que tienen que hacer es trabajar y buscar qué los apasiona de verdad”.
Además, alentó especialmente a los jóvenes a no descuidar la formación académica. Recomendó estudiar, capacitarse y adquirir conocimientos en finanzas, señalando que una carrera deportiva puede ser breve y que contar con herramientas económicas y profesionales resulta fundamental tanto si se alcanza el éxito en el boxeo como si el camino toma otra dirección. También los incentivó a viajar, conocer otras culturas y ampliar horizontes como parte del crecimiento personal.
Aprender del dolor y construir mentalidad
Otro tramo destacado de la charla estuvo orientado al aprendizaje personal. Martínez explicó que muchas enseñanzas solo se comprenden a través de la experiencia directa.
“Uno aprende por los dolores propios. Te pueden decir mil veces que no metas los dedos en el enchufe, pero hasta que no te da la corriente no aprendés. En el boxeo pasa lo mismo y en la vida también. Hay cosas que recién entendés cuando te caés, cuando te equivocás o cuando realmente las necesitás”.
Asimismo, remarcó que el entrenamiento mental resulta tan importante como la preparación física:
“El cuerpo tiene que ser una máquina, claro que sí, pero la mente es lo importante. Hoy vamos a trabajar la cabeza, el criterio, la inteligencia. Porque no se trata de pelear fuerte, se trata de pensar mejor que el rival”.
Ser el mejor del mundo y entender el verdadero premio
En el cierre motivacional, Martínez reflexionó sobre el momento en que alcanzó la cima del boxeo internacional y cómo cambió su visión del éxito.
“Está buenísimo ser el mejor del mundo. A mí me pasó. De repente era el mejor del mundo y llovían premios que nunca imaginé. Pero el mejor premio que puede tener un ser humano es estar hablando y que la gente te escuche. Llevar dos horas hablando y que nadie mire el teléfono. Soy el tipo más afortunado del mundo por poder compartir esto”.
Y agregó una de las frases más aplaudidas de la jornada:
“Esto no es una carrera de velocidad, es una carrera de larga distancia. Capaz que el próximo número uno del mundo está sentado acá. Pero tienen que proponerse cosas grandes. Porque si ustedes no lo hacen, lo va a hacer alguien que no tiene nada que perder. Nosotros tenemos todo para ganar y tenemos que sacar adelante este país”.
Reconocimiento oficial y contacto con el público
Tras la exposición, autoridades presentes realizaron la entrega de un reconocimiento institucional al deportista por su trayectoria y aporte al desarrollo deportivo y social. Posteriormente, Martínez accedió a fotografiarse con las personas que se acercaron para compartir un momento con él, generando un cierre distendido y cercano con la comunidad.
La organización destacó el acompañamiento de funcionarios, servidores públicos y representantes provinciales que colaboraron en la concreción del encuentro, que culminó entre aplausos y una extensa fila de vecinos que aguardaban su turno para tomarse una fotografía con el campeón.
Una jornada que dejó huella
Más allá del entrenamiento boxístico, la visita de Sergio “Maravilla” Martínez dejó en Dos de Mayo un mensaje profundo sobre esfuerzo, resiliencia y construcción de futuro. Su testimonio transformó el evento en una experiencia educativa y emocional que trascendió el deporte, posicionándolo como una instancia de inspiración colectiva para las nuevas generaciones.
