En una entrevista exclusiva con Dos de Mayo Noticias, Armando García abrió su corazón y compartió con nosotros un recorrido por su vida, sus decisiones recientes y el compromiso que lo llevó a acompañar a Julio González y su familia en uno de los proyectos más significativos para la comunidad: la llegada del campeón mundial Sergio “Maravilla” Martínez a Dos de Mayo.
Un ciclo que llegó a su fin
Armando relató que el 19 de enero de 2026 presentó su renuncia irrevocable a la municipalidad de Dos de Mayo, tras haber ocupado cargos como jefe de Recursos Humanos y secretario de Desarrollo Social. Fue una decisión meditada, tomada junto a su familia, y motivada tanto por cuestiones personales como por la necesidad de buscar nuevas oportunidades.
“Desde esa fecha oficialmente yo ya no pertenezco más a la municipalidad y también me volví para mis pagos acá en San Vicente”, expresó con serenidad, dejando en claro que su paso por la gestión pública fue un desafío enriquecedor, pero que había cumplido su ciclo.
A pesar de las críticas y diferencias políticas que enfrentó, García asegura que no guarda rencores. Al contrario, valora la amistad con muchos dosdemayenses y reconoce que aprendió mucho de la experiencia. “Lo tomé como algo político, como parte del cargo que ocupaba, pero sin resentimientos. Hoy deseo lo mejor a quienes siguen trabajando por la comunidad”, afirmó.
El encuentro con Julio González y su familia
Uno de los momentos más emotivos de la entrevista fue cuando Armando recordó cómo conoció a Julio González, su esposa María y su hija Chalu. Al principio, confesó, había escuchado comentarios negativos sobre ellos. Sin embargo, al tratarlos personalmente descubrió una familia de enorme corazón, solidaria y generosa.
“Ellos tienen un corazón enorme, son muy solidarios, muy bondadosos, gente buena, gente que a pesar que no tiene, te da lo que no tiene.”
Ese descubrimiento lo motivó a involucrarse en sus proyectos, convencido de que la verdadera transformación de una comunidad nace de la solidaridad y del compromiso desinteresado. “Si estas personas con tan poco pueden dar tanto, ¿por qué no sumarme?”, se preguntó.
El sueño de traer a Maravilla Martínez
El gran proyecto que unió a García con la familia González fue la organización de la masterclass de Sergio “Maravilla” Martínez en Dos de Mayo. La idea surgió tras la participación de la escuelita de boxeo en un evento similar en Posadas. Julio y su equipo soñaron con replicar esa experiencia en nuestra localidad, y Armando no dudó en acompañarlos.
Al principio, intentó gestionar apoyo institucional, convencido de que el evento tendría un impacto deportivo, cultural y social. “Esto iba a dar esperanza a la comunidad, necesitábamos un mensaje de aliento”, explicó. Sin embargo, la municipalidad decidió no participar. Lejos de rendirse, García reafirmó su compromiso:
“Vamos a hacerlo igual, lo que necesiten, ustedes cuentan conmigo, si hay que tocar puertas, vamos a tocar puertas.”
Gracias a su red de contactos y a la convicción de Julio, María y Chalu, el proyecto avanzó. Empresas locales, amigos y referentes de San Vicente se sumaron con apoyo económico y logístico. Armando reconoce que su aporte fue apenas un “granito de arena”, pero se siente orgulloso de haber acompañado un sueño que parecía imposible.
“Ese 99.99% es mérito de ellos. Yo solo puse mi granito de arena, levantando el teléfono y buscando apoyo.”
Solidaridad que contagia
La entrevista estuvo marcada por un tono de gratitud y admiración hacia la familia González. Para Armando, Julio representa valores que hoy son más necesarios que nunca: perseverancia, disciplina, empuje y actitud. “Ellos son referentes, y acompañarlos fue un compromiso moral y ético”, aseguró.
También destacó la importancia de la solidaridad como motor de cambio. “Ellos no esperan nada a cambio. Si alguien tiene hambre, abren las puertas de su casa y comparten lo que tienen. Esa humildad es contagiosa, y nos recuerda que el verdadero progreso no está en el ego ni en la soberbia, sino en tender la mano al prójimo.”
Un nuevo camino personal
Hoy, García trabaja en el sector privado y dedica tiempo a dar charlas y armar contenidos para empresas. Prefiere mantener discreción sobre su empleo, pero se muestra feliz por tener más tiempo para su familia y para capacitarse. “Estoy muy contento, tengo otros proyectos personales y sigo acompañando a Julio, María y Chalu en lo que puedo”, comentó.
Un mensaje de esperanza
Al cerrar la entrevista, Armando compartió una frase que resume su visión:
“Los idealistas hacen que lo imposible se vuelva posible. Y estos locos, tanto Julio como María y Chalu, son unos idealistas. Con esos ideales, van a poder hacer posible lo imposible. Y eso es hermoso, porque es contagioso.”
La historia de Armando García y su vínculo con la familia González es un testimonio de compromiso, solidaridad y esperanza. En tiempos donde las instituciones muchas veces se retiran, la fuerza de la comunidad y la voluntad de personas con ideales firmes demuestran que los sueños pueden hacerse realidad. La llegada de Maravilla Martínez a Dos de Mayo no fue solo un evento deportivo: fue un símbolo de lo que se logra cuando la gente se une por un propósito común.