La yerba mate busca equilibrio entre más producción, precios ajustados y nuevos desafíos para 2026


La actividad yerbatera continúa mostrando un escenario complejo pero dinámico, donde el aumento de la producción y el crecimiento de las exportaciones conviven con precios ajustados para el sector productivo. Así lo planteó Héctor Dingler, presidente de la Cooperativa Agrícola de Dos de Mayo, durante una entrevista en la que analizó el presente y las proyecciones del sector de cara a 2026.

Según explicó, el último año se caracterizó por un alto volumen de cosecha, impulsado por mejoras tecnológicas, mayor eficiencia en los secaderos y plantaciones que hoy rinden más que en décadas anteriores. Sin embargo, ese crecimiento productivo no se reflejó de la misma manera en los valores que recibe el productor por la hoja verde, que continúan siendo bajos en relación a los costos de producción.

Dingler señaló que uno de los puntos centrales del escenario actual es la sobreoferta de materia prima, situación que se ve acentuada en un contexto de menor regulación del mercado. La falta de herramientas efectivas para ordenar la actividad generó un esquema donde los precios quedan librados a la negociación entre partes con diferentes niveles de poder económico.

Otro aspecto mencionado es la dificultad financiera que enfrentan muchos productores debido a los plazos de pago, que en algunos casos se extienden varios meses después de la entrega de la cosecha. Esta realidad obliga a reorganizar gastos, postergar inversiones y, en algunos casos, a sostener la actividad con márgenes muy ajustados.

En paralelo, el crecimiento de las exportaciones aparece como una señal positiva para el sector. Si bien aún no alcanza para absorber todo el excedente del mercado interno, representa una alternativa concreta para diversificar destinos y darle mayor salida a la producción yerbatera.

De cara a 2026, el análisis apunta a la necesidad de encontrar un equilibrio que permita sostener la producción, fortalecer los mercados externos y mejorar las condiciones para los productores. La yerba mate sigue siendo una actividad clave para Misiones y el desafío pasa por consolidar un esquema que combine competitividad, previsibilidad y sustentabilidad a largo plazo.




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